Entre (ESPACIO)

Silencio
El silencio en los espacios públicos japoneses, como los trenes llenos de gente, puede no deberse a la indiferencia o frialdad hacia los demás, sino más bien a la consideración inconsciente que tienen los japoneses de "no invadir el espacio (el espacio) de otras personas con sus sonidos".
Nos protegemos unos a otros con el silencio, que habla más que las palabras. Al no hacer ruidos innecesarios, respetamos el tiempo de pensamiento y descanso de quienes nos rodean, y garantizamos un espacio privado que no se puede ver. Se crea una tranquila sensación de unión y cómoda armonía al compartir el silencio entre sí sin intercambiar palabras. El silencio en Japón no es un estado de "nada", sino un estado de "presencia", donde el espacio está lleno de bondad y consideración mutua.
Margen (Yohaku)
En las pinturas japonesas y los jardines zen, las "partes no dibujadas (márgenes)" son un lienzo para la imaginación ilimitada que se expande en la mente de los espectadores.
Por ejemplo, "Karesansui" es un jardín que utiliza sólo arena blanca, sin agua, para representar el océano. La escuela Rinpa del período Edo expresaba una atmósfera sin pintar con atrevidos espacios en pan de oro. ``Haiku'' reduce las palabras al límite y recorta el mundo en sólo 17 sílabas. Noh es un arte escénico que contiene emociones profundas en los "espacios" del tiempo inmóvil. No cuentes todo, deja un espacio en blanco. Es un juego mental en el que la obra se completa sólo cuando resuena con la sensibilidad y la imaginación del destinatario. La riqueza infinita reside en el espacio finamente pulido de la "nada".

Oscuridad
Arquitectura, papel japonés, vajillas, comida, maquillaje y trajes Noh y Kabuki. Todas estas obras de arte japonesas se crearon teniendo en cuenta cómo se verían en la oscuridad de una habitación con poca luz. En lugar de borrar la oscuridad, los japoneses se atrevieron a utilizarla para crear un mundo profundo, como un biombo dorado que brilla tenuemente bajo la pálida luz. La gran figura literaria Junichiro Tanizaki sostuvo una vez que mientras Occidente buscaba la luz y trataba de iluminar cada rincón de la habitación, los japoneses reconocían la "sombra" y encontraban belleza en ella. La sombra es también una metáfora filosófica. Es un símbolo de la verdad oculta detrás de lo visible, el inconsciente o la fugacidad y melancolía de la vida.
En lugar de exponer todo a la luz del día, acepta tranquilamente el lado oculto (la sombra). La imaginación que nos permite pensar en cosas que no se pueden ver nos enseña la profundidad y la belleza del mundo.
ESCUCHANDO
Los japoneses escuchan el canto de los insectos durante las largas noches de otoño no como "ruido" sino como "voz". La investigación del Dr. Tadanobu Tsunoda ha demostrado que mientras los occidentales procesan los sonidos de los insectos como sonidos mecánicos en el cerebro derecho, los japoneses (hablantes de japonés) los procesan en el mismo cerebro lingüístico (cerebro izquierdo) que el habla humana. El sonido de los insectos no es un ruido, sino un poema que presagia el cambio de estaciones.
En la ceremonia del té, el sonido del agua hirviendo se llama "brisa de pino" (el sonido del viento que sopla a través de un bosque de pinos), y la temperatura del agua se puede sentir simplemente por el cambio en ese sonido. Desde el leve sonido de los "ojos de pez (finas burbujas)" en el fondo, hasta el sonido de las lombrices de tierra y el sonido del agua corriendo. En lugar de escuchar el sonido, escuche la escena natural más allá del sonido y el silencio en los márgenes. La definición japonesa de "silencio" no es un estado de silencio en el que todos los sonidos han desaparecido, sino más bien un "abismo de quietud" que se percibe más profundamente por la presencia de los sonidos sutiles de la naturaleza.

